Lo que Instagram puede enseñar a la Salud Digital

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Existen redes sociales que no requieren mucha presentación e Instagram es una de ellas. Fundada en el año 2010 como una aplicación pensada para que los usuarios compartieran las fotografías realizadas desde sus teléfonos móviles, la plataforma no ha dejado de crecer hasta hoy, alcanzando más de 1.000 millones de usuarios activos en todo el mundo e incorporando nuevas funcionalidades. La última y más reciente es IGTV, una herramienta dedicada exclusivamente al vídeo que nace con el objetivo de rivalizar con el mismísimo YouTube y con la que podemos crear nuestros propios canales y subir vídeos de hasta 60 minutos.

 

Bueno vale, otra plataforma de vídeo en una red social. Menuda novedad… ¿y esto qué tiene que ver con nuestro ámbito y cómo nos afecta a los profesionales de salud? A priori podría parecer que no mucho, pero si nos paramos a pensar en la evolución de esta red quizás podamos extraer algunas lecciones importantes. Vamos a verlas:

 

1. El usuario en el centro

Desde el principio Instagram ha centrado sus esfuerzos en que el usuario tenga todo el protagonismo. Desde sus inicios en los que estaba sembrada de fotos en las que mostrábamos lo que comíamos o dónde viajábamos, hasta un momento actual más centrado en historias. Poner al usuario en el centro del sistema es clave si queremos diseñar cualquier servicio de salud y aunque todavía se nos resista este enfoque, acabará llegando.

 

2. La innovación no siempre es crear cosas nuevas sino copiar aquello que funciona y adaptarlo a nuestro entorno

Lo que ahora son las famosas Stories de Instagram (pequeñas historias en foto o vídeo en las que podemos contar lo que estamos haciendo en cada momento) eran antes las famosas Stories de Snapchat. Instagram vio que funcionaban muy bien y decidió incorporarlas a su plataforma. ¿Inspiración o plagio? Sea como fuere desde entonces Snapchat está en caída libre mientras Instagram sigue subiendo como la espuma. Esto llevado a nuestro ámbito equivale a que tenemos que dejar de reinventar la rueda una y otra vez, y aprender de los casos de éxito que se están produciendo en otras organizaciones para extrapolarlo a nuestro ámbito de acción. Innovar va de solucionar problemas de la mejor forma posible y con las mejores herramientas disponibles.

 

3. Nunca deberíamos dar nada por sentado

Si hace unos años nos llegan a decir que el formato al alza en 2018 iba a ser el del vídeo vertical seguramente no nos lo hubiéramos creído. Tantos años corrigiendo a todos aquellos que no ponían su teléfono en horizontal para grabar vídeo y ahora resulta que Instagram crea una plataforma exclusivamente dedicada a vídeos en vertical. Algo que a priori podría parecer una locura pero en realidad se trata de volver una vez más sobre el primer punto: la experiencia de usuario es lo primero. ¿Por qué nos empeñamos en diseñar aplicaciones de salud en las que tenemos que ‘enseñar’ al usuario a hacer las cosas a nuestra manera y no al revés? Aprovechemos aquellas herramientas que ya conoce el usuario y sabe utilizar como vehículo de nuestros mensajes de salud.

 

4. Mobile first! (no, no me refiero a América First)

Instagram ha hecho una aplicación para ser usada en teléfonos móviles y si accedemos desde una página web la experiencia de usuario es realmente mala. ¿Y por qué lo hace? Pues porque han entendido a la perfección que los usuarios utilizan su teléfono para subir y consumir los contenidos y desean centrar toda la experiencia de uso en la plataforma móvil. Del mismo modo, cuando nos planteemos cualquier estrategia o aplicación en salud deberíamos pensar primero en cuáles son nuestros usuarios y a través de qué canales o herramientas podemos llegar a ellos. No serviría de nada por ejemplo crear la mejor aplicación móvil del mundo si nuestro público objetivo es el de personas mayores de 65 años con un nivel bajo de alfabetización digital. Y lo mismo pasaría al revés ¿qué sentido tiene seguir haciendo campañas de promoción de salud para adolescentes a través de anuncios en televisión?

 

5. No es la herramienta, es la narrativa

Con la adopción de las Stories y el mayor protagonismo del vídeo a través de IGTV, Instagram ha entendido a la perfección que los usuarios desean compartir momentos de su vida y tener toda la flexibilidad posible para hacerlo, poniendo las herramientas al servicio de la narrativa. Del mismo modo las historias continúan siendo una excelente manera de comunicar en salud y deberíamos aprovecharlas, incorporando formatos como imágenes, vídeo y estos nuevos canales digitales, para que sean los vehículos de nuestras propias historias. Muchos pacientes y profesionales también lo han entendido y están usando plataformas como Instagram para dar rienda suelta a sus propias narrativas: desde consejos nutricionales, formación a profesionales y promoción de hábitos saludables, hasta experiencias vitales de pacientes en las que que cuentan cómo es su día a día con una enfermedad.

 

Las historias venden y convencen, y ahora tenemos muy buenas herramientas con las que podemos experimentar para aportar nuestro valor en salud. ¿Nos vemos en IGTV?

 

Esta entrada aparece incluida en el número de Julio del Fanzine de Enfermería:

 

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