¿Cómo manejar el tejido fibrinoso y el biofilm en las úlceras venosas?

El manejo de las úlceras venosas puede presentar varios desafíos, siendo uno de ellos el tratamiento del tejido fibrinoso y del biofilm que a menudo se encuentra en estas lesiones crónicas. Entender qué son estos materiales y cómo tratarlos es esencial para todo profesional sanitario que trabaje con este tipo de heridas.

¿Por qué llamamos a este material “tejido fibrinoso”?

En el contexto clínico, el término “tejido fibrinoso” se usa comúnmente para describir un tipo de tejido desvitalizado que se encuentra a menudo en las úlceras venosas. Esta denominación proviene de su semejanza con la fibrina, una proteína involucrada en la coagulación de la sangre.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que este material, también conocido como “esfacelos”, tiene una composición más compleja. Además de la fibrina, los esfacelos pueden contener proteínas desnaturalizadas (como el colágeno), células inflamatorias (como neutrófilos y macrófagos), bacterias y detritos celulares. El conocimiento de su composición puede ayudar a entender su apariencia y comportamiento en las úlceras venosas.

¿Cómo se ve el tejido fibrinoso?

La apariencia de los esfacelos puede variar significativamente dependiendo de varios factores, incluido el grado de hidratación de la herida. En términos de color, este material puede ser blanquecino, amarillo o marronáceo. Además, puede adoptar un tono grisáceo si se usan apósitos con plata.

En cuanto a su consistencia, los esfacelos pueden ser fibrinosos, viscosos o gelatinosos. Su adhesión al lecho de la herida también puede variar: a veces, los esfacelos pueden estar firmemente adheridos al lecho de la herida, mientras que en otros casos pueden retirarse con facilidad.

¿Cómo diferenciamos el tejido fibrinoso del biofilm?

El biofilm, o biopelícula, es una estructura compleja formada por comunidades de bacterias que sintetizan una matriz nutritiva y protectora. Esta matriz, que puede contener polisacáridos, proteínas y detritos celulares, proporciona un ambiente protector para las bacterias y les permite vivir adheridas al lecho de la herida.

En términos generales, el biofilm suele tener una consistencia de tipo gel y un brillo característicos, a diferencia de los esfacelos, que suelen formar una capa más opaca sobre la herida. Además, el biofilm puede presentar colores azules, verdes o negros, típicos de la sobreproducción de ciertas bacterias.

¿Cómo retiramos el tejido fibrinoso y el biofilm?

El manejo de los esfacelos y del biofilm en las úlceras venosas implica varias estrategias. La limpieza y el desbridamiento son fundamentales para la eliminación de los esfacelos. En el caso de las úlceras venosas con una gran cantidad de este tejido, puede ser necesario realizar un desbridamiento cortante bajo anestesia local.

Para el biofilm, se requiere una estrategia diferente. Dado que el biofilm puede reorganizarse y reaparecer en la herida en 24 horas, se recomienda un enfoque multifacético que incluya la limpieza y desbridamiento, el uso de apósitos que protejan la herida de nuevos gérmenes y disminuyan la actividad de las metaloproteinasa, y el uso de productos con actividad antimicrobiana.

En todos los casos, el control del edema y del exudado es esencial. Para ello, se puede recurrir a la elección del apósito adecuado y, sobre todo, a una adecuada TERAPIA COMPRESIVA. Esta terapia tendrá un impacto directo en la mejora del estado de la piel perilesional, la disminución de nutrientes para el biofilm y de células y moléculas pro-inflamatorias.

¿Qué tienes que saber para la práctica?

  • Identificación del tejido fibrinoso: No solo está compuesto de fibrina, sino que incluye proteínas desnaturalizadas, células inflamatorias, bacterias y detritos celulares. Puede presentar varios colores y consistencias.

  • Diferenciación con el biofilm: El biofilm tiene una consistencia de tipo gel y un brillo característicos, y puede presentar colores azules, verdes o negros. Se recomienda el uso de técnicas avanzadas de microscopía o de cultivo especializado para su detección.

  • Manejo del tejido fibrinoso y del biofilm: La limpieza y desbridamiento son fundamentales para la retirada de los esfacelos. Para el biofilm, se requiere un enfoque multifacético que incluya limpieza y desbridamiento, protección de la herida y uso de productos antimicrobianos.

  • Control del edema y exudado: Es esencial para el manejo eficaz de las úlceras venosas. La terapia compresiva es clave para lograr este control.

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Bibliografía

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