9 hábitos que influyen negativamente a la pérdida de memoria

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La pérdida de memoria es uno de los motivos más frecuentes de consulta, especialmente en la población de adultos mayores. Y es que, a muchas personas les aterra empezar a perder memoria, porque entienden que es la primera señal de la aparición del Alzheimer o de algún otro tipo de demencia. Sin embargo, a todo el mundo le sucede antes o después… y sin necesidad de que exista una relación directa con la demencia.

A medida que vamos envejeciendo, nuestro cerebro se deteriora y le cuesta más aprender cosas nuevas, recordar algunos detalles o -incluso- puede empezar a tener pequeños lapsus, como dejarse las gafas en la nevera. Pero el hecho de que sea algo natural y de que no este necesariamente asociado a alguna enfermedad grave como el Alzheimer, no significa que no debamos preocuparnos por el problema.

Diferentes estudios científicos han llegado a la conclusión de que hay algunos hábitos o circunstancias que favorecen esta pérdida de memoria. Por lo que sería conveniente evitarlos en la medida de lo posible:

1- Medicamentos:

Algunos medicamentos ansiolíticos o antidepresivos pueden tener un efecto directo en nuestras capacidades mentales. Por lo que es aconsejable no solamente leer el prospecto, sino también consultar al profesional de la salud que nos lo ha recetado. Con su asesoramiento, podremos descubrir si existe algún sustitutivo que sea adecuado para nosotros, y que no incluya estas contraindicaciones.

2- Consumo de drogas:

Pocas cosas hacen tanto daño al cerebro como las drogas. Su consumo excesivo e irresponsable puede generar algunas alteraciones morfológicas permanentes en la estructura del cerebro, como la pérdida de volumen en algunas zonas, disminución del tamaño de las neuronas, pérdida de materia gris, (…).

Además, a todo aquel consumidor habitual le llega ese momento en el que ya no habrá vuelta atrás… ese momento en el que no existe posibilidad de revertir todo el daño generado. Por ese motivo, la mejor alternativa es siempre evitar el consumo de drogas. Y eso también incluye al alcohol, que por algún motivo siempre suele pasar desapercibido… como si no se tratase de una droga más. Y una muy peligrosa, además.

3- Estrés:

Algunos estudios recientes han demostrado que el estrés tiene un efecto devastador sobre la memoria del ser humano. Sobre todo en lo que tiene que ver con la memoria espacial. Y en el caso de que el estrés sea -además- un problema crónico, las consecuencias pueden llegar a ser mucho más graves y permanentes.

Esta pérdida de memoria está asociada al incremento en la producción de cortisol, que sucede cuando experimentamos algún evento estresante. Este neuroquímico puede alterar la estructura del cerebro, disminuyendo el número de sinapsis y formando una mayor cantidad de sustancia blanca, lo que disminuye – a su vez- la cantidad de neuronas.

4- Depresión:

La depresión es un trastorno psicológico grave que influye negativamente en la forma de sentir, pensar y actuar de las personas afectadas. Pero, por si todo lo anterior no fuera suficiente, también es una de las causas más frecuentes de deterioro cognitivo.

Las personas que padecen depresión experimentan una menor actividad en el lóbulo frontal, en la corteza parietal y temporal superior; la alteración del funcionamiento del centro de control emocional y de la amígdala cerebral; Así como un aumento en la producción de algunos neuroquímicos que alteran las funciones del cerebro, como el cortisol o la dopamina.

A veces no hay mucho que hacer contra estos episodios depresivos. Sin embargo, algunas investigaciones sugieren que socializar es la clave para evitar la aparición de la depresión. Y en cuanto a sus afectaciones en la memoria, todas ellas pueden ser reversibles… siempre y cuando se traten oportunamente. Por este motivo, es importante consultar con un profesional de la salud.

5- Traumatismos craneoencefálicos:

Es muy frecuente que los boxeadores, los luchadores de artes marciales mixtas o los jugadores de rugby padezcan unos problemas cognitivos muy severos. Si se producen traumas en la cabeza de forma prolongada, irremediablemente acabará afectando al funcionamiento del cerebro… y la memoria es una de las capacidades más afectadas. Por eso (y por otros muchos motivos), debemos pensárnoslo muy bien antes de empezar a practicar este tipo de deportes y a exponernos a este tipo de traumatismos.

6- Enfermedades e infecciones:

Algunas enfermedades físicas, como la tiroides hipoactiva o hiperactiva; así como algunas infecciones como el VIH, el herpes o la tuberculosis; pueden afectar directamente al cerebro. Por ese motivo, es importante consultar a un profesional de la salud sobre los posibles hábitos o actividades que podemos llevar a cabo para frenar la pérdida de memoria asociada a ellas.

7- Falta de sueño:

La reducción de la cantidad y la calidad del sueño que suele iniciarse entre los 40 y los 50 años es muy perjudicial para el rendimiento cognitivo. Y muy especialmente para la memoria. Cuanto menos y peor se duerme, menor es la capacidad del cerebro de formar recuerdos y retener aprendizajes.

Es un fenómeno muy común y que le ocurre a muchas personas cuando llegan a cierta edad, que empiezan a levantarse a las 3 o a las 4 de la mañana y ya no pueden volver a conciliar el sueño. Esto sucede porque el cuerpo necesita menos tiempo para recuperarse. Pero no así su cerebro, que empieza a recuperarse en la fase REM (se inicia unas horas después de acostarse). Por ese motivo, es importante que busquemos el origen de la falta de sueño y le pongamos remedio.

8- Mala alimentación:

El cerebro, como cualquier otra parte del cuerpo, necesita alimentarse correctamente. Porque de ello depende de su correcto funcionamiento. De hecho, numerosos estudios concluyen que la escasez de ciertas vitaminas y minerales como el Omega 3, la Vitamina B, los antioxidantes, la Vitamina K o el Triptófano pueden generar deterioro cognitivo. Por eso debemos diseñar una dieta equilibrada y saludable; e incluir algunos alimentos que se han probado muy eficaces para fortalecer la memoria, como las manzanas.

9- Sedentarismo:

Es absolutamente imprescindible mantener activo el cerebro para un buen desempeño cognitivo. No se trata únicamente de realizar actividades intelectuales, como la lectura o los juegos de agilidad mental; sino que también debemos incluir en nuestra rutina una buena dosis de ejercicio físico. Y es que, está demostrado que el deporte y la actividad física mejoran el flujo sanguíneo en el cerebro.

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